Dolor Lumbar: Comprendiendo y Abordando el Malestar de Manera Personalizada

Dolor Lumbar: Comprendiendo y Abordando el Malestar de Manera Personalizada

El dolor lumbar (DL) se encuentra entre las principales razones para las consultas médicas, afectando a aproximadamente el 60-80% de las personas en algún momento de sus vidas. Estudios indican que hasta un 23% de los adultos en todo el mundo padecen dolor lumbar crónico, con tasas de recaída que oscilan entre el 24% y el 80%. Estimaciones sugieren que hasta un 84% de la población adulta puede experimentar dolor lumbar en algún momento, y alrededor del 11-12% de las personas experimentan discapacidad debido a este malestar.

 

Existen varias definiciones para el dolor lumbar, pero en términos generales se refiere a molestias en la parte baja de la espalda, ya sea con o sin dolor en las piernas. El tipo más común es el llamado «dolor lumbar no específico», que significa que no se atribuye a una causa patológica conocida.

 

El dolor lumbar se divide comúnmente en tres categorías según su duración: agudo (menos de 6 semanas), subagudo (de 6 a 12 semanas) y crónico (12 semanas o más). El dolor lumbar crónico, persistente por más de tres meses, representa más del 80% de los costos totales de atención médica.

 

Un estudio reciente investigó el tratamiento del dolor lumbar utilizando un largo curso de antibióticos en una población específica con historial de hernia discal y más de seis meses de dolor lumbar. Aunque mostraron mejoras, las directrices clínicas en el Reino Unido, Dinamarca y Estados Unidos no respaldan actualmente el uso de antibióticos para tratar el dolor lumbar.

 

Examen del Dolor Lumbar

 

Al evaluar a un paciente con dolor lumbar, el objetivo principal es clasificarlo según las pautas internacionales, descartando posibles causas graves o específicas. El dolor lumbar no específico, que representa más del 90% de los casos, se caracteriza por la ausencia de causas identificables y se considera mecánico.

 

El examen Quiropráctico/Kinésico busca identificar factores que podrían haber contribuido al dolor, como debilidad, rigidez, aspectos psicológicos o factores sociales. A diferencia de otras áreas del cuerpo, no se busca identificar estructuras específicas (como discos intervertebrales) como la fuente del dolor.

 

El dolor lumbar a menudo se acompaña de dolor en las piernas, y diferenciar entre las fuentes de este dolor es crucial para un diagnóstico preciso.

 

Estrategias de Manejo Estratificado

 

Hasta hace poco, el enfoque para tratar el dolor lumbar se centraba en identificar la estructura anatómica responsable y tratarla directamente. Sin embargo, las investigaciones y pautas actuales sugieren que no es necesario ni efectivo. En cambio, ha surgido un enfoque estratificado que considera características individuales.

 

Las directrices actuales recomiendan consejos y tratamientos no farmacológicos, como fisioterapia con ejercicios y terapia manual. La acupuntura ahora se recomienda solo en ciertos casos. Estudios recientes sugieren que la Quiropráctica/Kine personalizada utilizando un enfoque específico puede ser más efectiva en el manejo del dolor lumbar.

 

Para dirigir estos planes de tratamiento, se ha propuesto el cuidado estratificado, que implica adaptar el tratamiento a subgrupos de pacientes según sus características (Agudo – Subagudo – Crónico; Bajo, mediano y alto riesgo). Este enfoque se basa en el pronóstico del paciente, la respuesta al tratamiento y los mecanismos subyacentes del dolor y la discapacidad.

 

 

En resumen, el manejo del dolor lumbar está evolucionando hacia un enfoque más personalizado y estratificado, considerando las características individuales de cada paciente para lograr resultados más efectivos. Este enfoque estratificado busca adaptar la atención según las necesidades y características únicas de cada persona que enfrenta el desafío del dolor lumbar.

 

La prevención del dolor lumbar se categoriza en tres tipos:

 

  • Prevención Primaria:
    • Definición: Prácticas específicas para prevenir enfermedades o trastornos mentales en individuos o poblaciones susceptibles.
    • Ejemplos: Promoción de la salud, procedimientos de protección como el control de enfermedades, monitoreo y regulación de contaminantes ambientales.
    • Enfoque: Se distingue de la prevención secundaria y terciaria.

 

  • Prevención Secundaria:
    • Definición: Prevenir recurrencias o exacerbaciones de una enfermedad diagnosticada, incluyendo complicaciones o efectos secundarios de tratamientos.
    • Enfoque: Se dirige a condiciones existentes para evitar complicaciones adicionales.

 

  • Prevención Terciaria:
    • Definición: Proporcionar servicios de apoyo y rehabilitación para minimizar la morbilidad y maximizar la calidad de vida después de que una enfermedad crónica o lesión está presente.
    • Enfoque: Mejora la calidad de vida en presencia de condiciones crónicas.

 

Las pautas detallan diversas medidas preventivas para el dolor lumbar. Se recomienda el ejercicio físico, especialmente dirigido a extensores y flexores del tronco junto con entrenamiento aeróbico, para prevenir consecuencias como la ausencia laboral y episodios recurrentes. Aunque se aconsejan programas escolares intensivos para aquellos con dolor lumbar recurrente, no se recomiendan para la prevención. Los programas individualizados pueden ser más efectivos que las intervenciones grupales.

 

La educación e información, especialmente basada en el modelo biopsicosocial, tienen un impacto positivo en las creencias sobre el dolor lumbar. No se recomiendan soportes lumbares, cinturones lumbares o plantillas para la prevención, ya que pueden afectar negativamente las creencias sobre el dolor lumbar. No hay evidencia a favor ni en contra de colchones y sillas específicos para la prevención. Los colchones de soporte medio pueden aliviar los síntomas persistentes. Los ajustes ergonómicos en el entorno laboral son considerados necesarios y útiles para lograr un retorno al trabajo más temprano.

 

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